Ellos se cruzaban en los recreos , cruzarían miradas y hasta alguna carcajada. Aún con sus dientes de leche, estaban ahí, pero sin saber que el destino ya lo tenía decidido. Y así pasaron los años y también la distancia, pero 18 años después la magia comenzó. Hoy los ves y entendés todo. Ellos están hechos el uno para el otro, siempre fue así. La vida los preparo para encontrarse, los preparo para que valoren su amor como hoy lo hacen. Y ahí están ellos, ya sin sus dientes de leche, pero con sus corazones entregados. El destino lo sabía, ellos eran el amor de sus vidas.